Desarrollamos nuestra actividad agrícola mediante una gestión planificada del terreno, coordinando las labores necesarias desde la preparación de las parcelas hasta el momento de la cosecha.
Acondicionamos las parcelas y organizamos la siembra según las características del terreno y las condiciones de cada campaña.
Observamos el estado del cereal durante su crecimiento para valorar sus necesidades y programar las labores correspondientes.
Coordinamos los trabajos de cosecha atendiendo a la maduración del cereal y a las condiciones del campo.
Tras la recolección, realizamos el empacado de la paja para facilitar su recogida, transporte y posterior utilización.
El relieve, las condiciones del suelo y la climatología marcan las posibilidades de cada campaña. Conocer las parcelas permite ajustar el calendario de trabajo y decidir cuándo intervenir.
Tractores, cosechadora y empacadora intervienen en distintos momentos del trabajo agrícola. Su coordinación permite enlazar las tareas y organizar los medios según las necesidades del campo.
La cosecha culmina meses de trabajo en el campo. La madurez del grano y las condiciones de la jornada marcan el momento de entrada de la cosechadora y el avance entre parcelas.
La campaña agrícola no se limita al grano. El empacado permite aprovechar la paja del cereal y prepararla para su posterior uso, dando valor a otra parte de la cosecha.